viernes, 24 de marzo de 2017

Mallorca es el paraíso si pretendes ver mujeres desnudas

La primavera ha llegado, y aunque hoy en Mallorca no hace precisamente un tiempo benigno, pues nos azota una borrasca y una ola de frío polar, no hay que perder de vista la fecha, pues pronto podremos disfrutar del buen clima que nos caracteriza, por mucho que ahora eso nos parezca improbable. Pero nosotros, los isleños, sabemos que una mañana nos levantaremos y el buen tiempo e incluso el calor nos darán de golpe en la cara, y podremos decir que la época estival está a la vuelta de la esquina.

Sí amigos, para eso no falta tanto como parece, y yo ya estoy impaciente por ver llenarse nuestras playas de gente con ganas de baño, luciendo bikinis y bañadores a la última moda, y conociendo turistas que viene con ganas de comerse todo lo que haya por aquí para comerse (no sé si se han percatado que ellos también constituyen un manjar para nosotros). Y si yo estoy impaciente, no podéis imaginaros lo que es en el caso de mis amigos hombres: a un paso de comerse todas las uñas.


Y es que la unión de verano y Mallorca en la misma frase, da como suma toda una legión de mujeres desnudas que se dejan ver gratis y sin complejos en cualquier playa que se precie, y no por fuerza tiene que ser nudista; aunque claro, en estas últimas el espectáculo está garantizado. Pero a poco que te fijes, en cualquiera de nuestras playas puedes disfrutar como mínimo de chicas haciendo topless, eso si no te topas con alguna que otra más osada y te regala la vista de otras partes de su cuerpo más íntimas, y teniendo en cuenta que ya sólo llevan la parte de abajo del bikini, ya imaginareis por dónde van los tiros.

Dentro de poco mis amigos insistirán en que vayamos de marcha a la playa, aprovechando que los chiringuitos abrirán hasta altas hora de la noche y que gran parte de la fiesta nocturna se trasladará allí. Al principio, me excitaba y me sorprendía a partes iguales la especie de frenesí pornográfico que les entraba a los habitantes de Mallorca en estas fechas, cuando más de una vez presenciamos cómo chicas follando emergían entre las sombras y los matojos que crecían en la arena; unas chicas que en principio creíamos recatadas y tímidas, pero que se desmelenaban en cuanto pisaban la playa. Ahora ya puedo entenderlo perfectamente, más aún cuando alguna que otra vez he sido una de esas chicas, jeje.

En Mallorca lo difícil es no ver una mujer desnuda, y lo digo sin ningún asomo de crítica. Ni las de aquí somos falsamente púdicas, ni las que vienen tienen ningún deseo de serlo, ya que vienen a disfrutar y a realizar todo lo que no pueden o no se atreven en su país. Y eso también se aplica a las peninsulares, que piensan que vienen a otro mundo cuando se presentan en Mallorca y se sueltan el pelo de una manera increíble; luego suelen aparecer en vídeos amateur online pululando por internet, y se arrepientes de haberse comportado así, pero entonces ya no tiene remedio. Pero claro, nada de eso molesta a los hombres, ni a los de aquí, ni a los de otros lados.

Es más, yo diría que el boca a boca está funcionando muy bien, y que los tíos tienen claro que venir a veranear a Mallorca es irte con el hermoso recuerdo de haber visto muchas mujeres desnudas, jovencitas o ya no tanto, lo mismo da, y que son muchos los que quieren probar esta experiencia. Yo por supuesto los animo a que lo hagan, puesto que tengo claro que sólo me verá desnuda aquél a quien yo elija... y por supuesto también él acabará como  su madre lo trajo al mundo.

viernes, 10 de marzo de 2017

El instinto xxx es lo que mueve al mundo

Vuelvo ahora al presente para hacer una reflexión, sobre todo cuando, al comentarla con mis amigos, todos piensan que tengo una mente sucia y mal pensada; no es que vayan muy desencaminados, pero a mi parecer son ellos los que son demasiado cándidos, y no se enteran muy bien de cómo funciona el mundo donde vivimos, mal que nos pese.

Yo tengo muy claro que son las bajas pasiones las que mueven ese mundo del que os hablo, qué queréis que os diga. Y no lo digo porque tenga una visión cínica de la sociedad, ni porque me sienta a favor o en contra de esto; lo hago porque lo creo sinceramente. Puede que sea algo así como una moda, quizá algo temporal, que este mundo sea materialista, frívolo y, sobre todo, anclado a las bajas pasiones; o que siempre haya sido así, que es lo más probable, pero ahora la libertad que disfrutamos en los países desarrollados lo haya hecho más evidente. Al menos para mí, es así.


Gracias al buen tiempo de estos días, unas turistas inglesas aprovecharon el sol que lucía y se encaminaron a la playa a hacer topless. Casualmente yo me encontraba allí en ese momento, paseando con unas amigas a una hora cercana al mediodía, y la playa, aunque con buen tiempo, no estaba demasiado transitada; pero todo fue echar esas chicas sus tetas al aire, y pareció que el viento se había llevado la noticia, porque de pronto empezaron a aparecer tíos de todas partes, que hacían como que se bañaban, hacían deporte o simplemente admiraban el paisaje. ¡Por favor!

Por esta causa, yo no dejo de asegurar que este nuestro mundo se rige por todo lo que tenga que ver con el porno, siendo esto lo más sexual que te puedes imaginar. Decimos que Mallorca atrae a miles de turistas cada año, pero si no fuera por sus playas llenas de chicas guapas con minúsculos bikinis, o por sus chicos cachas que andan enseñando paquete con sus slips apretados, ¿creéis que la afluencia de turistas iba a ser tanta? Por desgracia, no existimos en el mundo tanta gente culta como para que nos atraigan las bellezas naturales y las obras de arte de nuestra isla.


Y para no echar balones fuera, diré que yo soy la primera en sentir eso. Venir a vivir a Mallorca fue, como ya comenté, una aventura maravillosa que me encantó, pero sólo porque aquí la fiesta no termina nunca, y para una persona desenfadada y tremendamente terrenal como yo, esto no tiene precio. Si a mi madre se le hubiera ocurrido encontrar trabajo en un pueblo perdido de las llanuras manchegas, donde la gente joven es bastante escasa y lo más emocionante que hay es una partida de petanca, seguramente no hubiera estado tan encantada con el cambio.

Y así son las cosas, yo lo tengo bastante claro, no sé qué pensaréis vosotros. Mis amigas son más idealistas y tienen una visión más romántica de la realidad; la verdad es que yo prefiero regirme por otros principios más tangibles, no sé si me entendéis, jajaja.

jueves, 9 de marzo de 2017

Mis primeras andanzas con los videos xxx

La verdad es que mis primeras incursiones en diversiones de tono xxx no esperaron a que llegara el verano, ni mucho menos. Cuando, como he dicho, la primera avalancha de turistas veraniegos empezó a llegar en mayo, yo aún no tenía la soltura necesaria como para andar entre ellos. Pero lo que sí tenía era unas amistades que casaban perfectamente con las hormonas revueltas que por aquel entonces revolucionaban mi cuerpo, y fueron las que me dieron las primeras ideas para que eso se tradujera en diversión a tope.



Por ejemplo, mi amigo Darío, con el que después tendría una relación bastante apasionada, pero que ya contaré en su momento. Darío sólo era un año mayor que yo, así que estaba en un curso superior al mío, pero era bastante despabilado, y tenía algo que nosotros sólo soñábamos: su casa para él solo la mayoría de fines de semana, ya que sus padres visitaban a sus abuelos ancianos que vivían en el interior. Solían dejarlo con una nada a él y a su hermano, pero claro, como ya eran adolescentes, no es que la mujer estuviera pendiente de ellos todo el día.

Lo mejor es que Darío tenía permiso de sus padres para invitar a unos cuantos amigos en esos días; nada exagerado por supuesto, y nada de fiestas desenfrenadas, sólo unos cuantos chicos y chicas, menos de diez, para ver alguna película, jugar a los vídeojuegos o practicar algún deporte en las instalaciones de la casa. Por si no os habéis dado cuenta, los padres de Darío tenían bastantes pelas, y vivían en un casoplón que nada tenía que ver con mi pequeño piso de ciudad; pero no eran para nada gente estirada, les gustaba compartir todos sus lujos con amabilidad, y participaban de la vida social de la ciudad con toda normalidad, sin despliegues ostentosos ni nada de eso.

Total, que en uno de esos fines de semana, a punto de acabar el curso y cuando ya no teníamos exámenes que hacer, Darío nos invitó a su casa a pasar la tarde. Por diversas razones, unos cuantos no pudieron acudir a su invitación, así que al final sólo fuimos cuatro de nosotros; compramos palomitas y refrescos, y nos presentamos allí dispuestos a disfrutar del plan que nos había propuesto, hacer sesión extra de cine en su gran pantalla de plasma.


Nos preparamos el piscolabis, y la nana nos dejó a solas en el salón, a los cinco y al hermano de Darío, diciendo que se iba a acercar al centro a hacer unas compras y que volvería en un par de horas. La despedimos y nos dispusimos a elegir un título para ver, cuando de repente nuestro anfitrión sacó un pen del bolsillo, y nos dijo que nos tenía una sorpresa: las últimas novedades en videos xxx.

Aunque me tenía por una chica lista, por lo visto aún no lo era demasiado, así que pregunté qué era eso del XXX; Darío se echó a reír, y me dijo que significaba que era cine para adultos, vamos, que íbamos a ver videos porno. En ese momento sentí que un cosquilleo me atenazaba el estómago, porque mis padres eran muy cuidadosos con esas cosas y nunca permitían que tuviéramos acceso a ellas; y aunque mis compañeros empezaron a protestar y se resistían a ver eso, yo me quedé muda, y al final Darío pudo convencerlos para que, al menos, echaran un vistazo.

Como la menor de varios hermanos varones, yo tenía una idea bien clara de lo que era el porno amateur, por haber visto a mis hermanos desnudos y haberlos pillado de vez en cuando mirando vídeos guarros por internet. Simulé escandalizarme cuando empezaron a salir tíos con la polla fuera y tías abiertas de piernas, y a reírme nerviosamente, cuando vi que el hermano de Darío, Samuel, me miraba fijamente, adivinando que mis nervios eran una simulación, y que en realidad estaba encantada con lo que estaba viendo.

Y no lo voy a negar, aquello me estaba encantando. Cuando de pronto en una escena empezaron a salir tetonas xxx, y aquello se convirtió en una orgía salvaje, los demás invitados dejaron de protestar y empezaron a concentrarse en aquellos vídeos porno. Vi que Samuel se colocaba disimuladamente detrás mía, y que al oído me preguntaba si me gustaba lo que estaba viendo. Aunque yo era joven no era ninguna tonta, y por su tono adivine que estaba muy excitado, y que en realidad quería saber si a mí me pasaba lo mismo, y si estaba dispuesta a que lo arregláramos entre los dos.

Me quedé pensativa sin saber qué contestarle, y cuando quise hablar ya no pude hacerlo, porque escuchamos cómo la nana volvía de sus compras. Darío se apresuró a quitar los videos xxx, y puso alguna película que estaba de moda en aquella época; la nana entró, nos saludó, vio que todo estaba en orden y salió a hacer sus cosas. Y al parecer no se percató de que dejaba una habitación llena de adolescentes sudorosos y excitados, que se bebieron hasta la última gota de refrescos, al borde de la deshidratación.

Esa fue mi primera vez con el porno online, al menos de una forma directa. Las siguientes, pronto os las contaré.

jueves, 26 de enero de 2017

No hay como buscar ligue en Mallorca




Hola amig@s, quiero escribir en este blog todo lo que me ha ocurrido desde que llegué a Mallorca hace unos años, y por qué considero que no hay mejor lugar para lugar en toda la faz de la Tierra (a lo mejor exagero un poco, pero vamos, ya me entendéis).
Pues sí, yo emigré con mis padres y hermanos, desde la Península hasta Baleares, por razones de trabajo de mi madre, nada menos. Llegué allí con 15 años, una edad muy malita según mi padre, aunque mi progenitora lo tomaba más a cachondeo que otra cosa; y es que el pobre hombre, al ser la única chica de sus hijos, andaba preocupado por los derroteros que yo estaba tomando (y no iba muy desencaminado, el pobre).
Al venir de una ciudad del norte de España, estaba acostumbrada a que el sol apareciera muy temprano, y por contra, anocheciera muy pronto. Cuando los primeros días aquí en Mallorca vi que se hacía de noche mucho más tarde, lejos de cambiar mis ritmos circadianos y agobiarme, no hice más que pensar en todo lo que podía hacer para aprovechar el día. ¿Y sabéis qué fue lo primero que se me ocurrió?
Exacto, seguro que la gran mayoría lo habrá acertado: ligar. Eso era porque todavía era joven, que si me pilla unos años más tarde, por ejemplo ahora, hubiera tenido otras ideas más xxx, seguro. Pero por aquel entonces yo sólo aspiraba a conocer a muchos chicos, y a tener rollo con ellos de vez en cuando, nada extraño en una chica de mi edad, aunque debo reconocer que mi interés por los tíos ya era cada vez más evidente.
Nos mudamos a un apartamento, en un séptimo piso, desde el que podía verse la playa, y como llegamos al empezar el año, yo soñaba en cómo iba a ser mi primer verano allí, cuando pudiera ir a la orilla del mar luciendo bikini y viendo a todo el personal que allí se concentraba; pero nada me preparó para la que se montó allí en época estival.
A mis 15 años no pensaba mucho en el resto del mundo, por eso olvidé que Mallorca era un sito de turismo internacional. Y cuando a finales de mayo empezó a llegar gente, no sólo española, sino de todo el mundo, mis expectativas crecieron considerablemente. A esas alturas yo ya tenía un grupito de amigos en el instituto, todos de allí, y un par de amigas más íntimas, con las que quedaba a veces a dormir en casa; ellos se ofrecieron amablemente a orientarme por todo aquel caos, aunque como veréis más adelante, tampoco es que tardara mucho en cogerle el ritmo aquello por mis propios medios.
Pronto os contaré mis aventuras de jovencita calenturienta, pero por ahora os repetiré que, sólo por el lugar cosmopolita en que se convierte Mallorca en época de vacaciones (y no sólo estivales, en los últimos años muchos vienen a pasar también las Navidades), no creo que haya lugar en el mundo mejor para encontrar pareja (lo que hagáis con ella, ya lo dejo a vuestra elección).